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Consejos para escoger un anillo de diamantes

anillo de diamantes

El diamante es ese clásico ansiado, el sumum a la hora de regalar un anillo, ya sea de compromiso o de boda. Es un mundo vasto, fascinante… y en el que nos pueden dar fácilmente gato por liebre. ¿Cómo evitarlo?

El cine y la televisión nos han enseñado gran parte de la terminología que debemos conocer para comprar un diamante y no volvernos locos en el proceso. Sabemos lo que son los kilates, y también que un brillante es el diamante tallado en múltiples facetas. Seguramente vayamos con esto en la cabeza a la hora de comprar nuestro anillo de boda… y entonces será cuando llegue una gran cantidad de información adicional a abrumarnos. ¿Qué otras consideraciones debemos tener en mente?

El precio, por ejemplo, que será lo que más nos importe (a la hora de planificar una boda no reparamos en gastos… pero tampoco querremos ser manirrotos). Cuanto mayor sea el número de kilates, más caro será el diamante. Esto se cumple en otra clase de materiales similares, pero en el caso de los diamantes los tramos de diferencia pueden subir exponencialmente entre un kilate y otro. En todo caso, será interesante consultar el estándar o “rapaport” que sale de Nueva York cada dos meses, para asegurarnos de que siguen las normas establecidas. Además, debemos tener claro que no podemos pasarnos en cuanto a tamaño: para un anillo de boda o compromiso, no hay que superar los tres kilates.

¿Existen diamantes de colores?

Sí, aunque la idea básica de un diamante es la de una piedra traslúcida, también hay diamantes rojos (los famosos “diamantes de sangre”) e incluso negros y amarillos. La mala noticia es que no suelen encontrarse en joyerías al uso, ni suelen estar a la venta común al público; normalmente son piezas muy preciadas y codiciadas que rara vez se pueden adquirir como no sea a través de una subasta. Si estamos dispuestos a ello, será sin duda toda una experiencia.