Tradiciones

Los rituales de boda musulmanes

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Se suelen contar muchas cosas de las bodas musulmanes; leyendas urbanas con poso de verdad, y otras bastante más irreales que se asientan en prejuicios o inconcreciones. Hoy os contamos algunas de sus características principales.

La tradición de los matrimonios concertados, esos en los que el novio y un familiar varón de la novia eran quienes arreglaban la boda, está hoy en día muy en desuso, con contadas excepciones. Lo que sí se sigue utilizando es la costumbre de la dote. Cuanto más cuantiosa, mejor. No tiene sólo esa intención de “compra” de la mujer, como en siglos anteriores; sobre el papel, el dinero que se entregue de esta manera tiene que servir para que la mujer pueda subsistir por sí misma en caso de separarse de su marido.

La transmisión de la herencia religiosa es muy importante, casi se diría que el pilar fundamental en los matrimonios musulmanes. Un hombre musulmán puede casarse con una mujer que pertenezca a otra que se rija por un libro sagrado; es decir, cristianas y judías se encuentran permitidas. Sin embargo, no sucede lo mismo a la inversa. Una mujer musulmán no puede casarse con un cristiano o un judío, puesto que la labor de transmitir y hacer pervivir la religión en la familia pertence al hombre. Esto lleva, en ocasiones, a situaciones reprobables cuando se producen bodas consideradas “ilegales”, con castigos muy severos que hoy en día siguen siendo motivo de controversia en todo el mundo.

Una celebración muy extensa

Al igual que sucede con las bodas gitanas o griegas, las celebraciones posteriores a la boda en sí no son tan escuetas como las occidentales. Tras la primera noche, que se reserva únicamente a las mujeres, suelen sucederse dos o incluso más en las que la comida y la bebida corren sin freno, y a las que están invitados amigos y familiares de ambos sexos por igual.