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Cuidado con las bodas ilegales en Cancún

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Cancún es uno de los destinos de boda más deseados, y prueba de ello es que haya recibido recientemente su certificación oficial para enlaces. Pero, como no podía ser de otro modo, esto atrae también a los oportunistas capaces de aguarnos un día tan especial…

La picaresca está a la orden del día en cualquier aspecto de nuestra vida. Tenemos numerosos casos de estafadores relacionados con el mundo de las bodas, casi siempre wedding planners que resultan no serlo y acaban huyendo con el dinero que se les entrega. Pero no menos inusuales son los casos de personas que se hacen pasar por funcionarios o sacerdotes para casar a una pareja, les exigen dinero con una argucia u otra y finalmente no celebran ninguna clase de unión… porque no están certificados para ello. La boda acaba convirtiéndose en un paripé, la pareja queda burlada y el recuerdo del día no podría ser más amargo.

Buscar siempre la certificación oficial

El gobierno mejicano ha alertado recientemente de un auge de estafadores de esta clase en Cancún. La región tiene hasta dieciocho capillas especialmente diseñadas para bodas y otros sacramentos religiosos: si optamos por casarnos allí, debemos asegurarnos de acudir a una de éstas, y no aceptar ofertas tentadoras pero de dudosa procedencia. El cebo, cómo no, suele ser el precio: los falsos sacerdotes ofrecen un lugar privilegiado por cantidades muy económicas, un canto de sirena al que a veces, sumidos en la vorágine de gastos de una boda, resulta difícil resistirse.

Otro tanto sucede con las bodas subacuáticas, que también se han puesto de moda en Cancún. Los fraudes provienen de personas que incluso aportan un certificado de matrimonio que parece legal a todos los efectos, pero que no tarda en revelarse como un papel sin ninguna clase de valor. Al ser éstas un tipo de enlace más reciente, es normal que todavía exista cierto desconocimiento y se acepten ofertas que finalmente no lo son. En este tema, como en tantos otros, la sabiduría popular nos ayuda: nadie da duros a cuatro pesetas, nos dice uno de los refranes más conocidos, así que debemos desconfiar de propuestas y paquetes de boda sospechosamente baratos.