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Casarse en el Polo Norte

north pole

Si ya nos da pereza salir de casa en estos días, cuando el frío arrecia… ¡imaginad el celebrar una boda! Pues lo cierto es que hay parejas que han ido incluso más allá desafiando al frío, y se han atrevido a casarse en el mismísimo Polo Norte.

En realidad, una de las parejas lo hacía “con trampa”: el novio era una persona de sobra habituada a soportar esas temperaturas, todo un conocedor del Polo Norte de primera mano. Se trataba del explorador noruego Borge Ousland, también escritor y fotógrafo; uno de los aventureros más conocidos para quienes sigan de cerca este mundillo. La boda tuvo lugar en 2012, duró apenas treinta minutos (no sabemos cuán agónico resultó este tiempo para los invitados o el sacerdote encargado de oficiarla) y tuvo lugar en la estación polar de Barneo, a la que tuvieron que acceder mediante helicóptero. Naturalmente, la novia no vistió el tradicional vestido, sino uno mucho más acorde para la ocasión: un grueso abrigo con capucha que la protegió del frío en condiciones. Blanco y con un lazo, eso sí.

El Polo Norte también puede ser romántico

Desde luego, si buscamos originalidad a la hora de casarnos, pocos sitios puede haber más adecuados que el Polo Norte, aunque no sea una boda tan llevadera para todo el mundo como para Ousland. No ha sido el único, sin embargo, que ha escogido este escenario como muestra de romanticismo. Tenemos otros ejemplos como el de James Alderon, que decidió pedir en matrimonio a su novia, Demelza Farr, australiana para más señas, cuando ambos concluyeron una maratón de más de seis horas en el helado continente.

No son pocos los famosos, como Russell Brand, que han manifestado su deseo de celebrar su boda en el Polo Norte, más como un gesto de excentricidad que otra cosa. ¿Os atreveríais vosotros?