Tradiciones

¿Cómo son las ceremonias de boda ortodoxas?

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Si nuestra pareja pertenece a algún país de Europa del Este, es posible que esté pensando en una boda siguiendo el rito del cristianismo ortodoxo. ¿En qué sentido se parecen o se diferencian éstas de las católicas, a las que estamos más habituados?

A pesar de que los ministerios de ambas Iglesias estén separados de manera radical (ya sabemos que la Iglesia ortodoxa, por ejemplo, cuenta con otro Papa, entre otras diferencias), lo cierto es que las bodas se celebran de una manera muy parecida en ambos casos. Gran parte de los ritos propios del cristianismo se comparten entre una y otra, aunque sí es cierto que existen sutiles cambios, o mejor dicho, añadidos a la hora de hablar de las ceremonias ortodoxas que no estamos acostumbrados a ver en las bodas que se celebran en nuestro país.

Al lado del altar existe otro lugar importante, llamado proscomidia, que es donde el sacerdote prepara el pan y el vino que se emplearán durante la liturgia. Todo transcurre de manera muy parecida en la boda, incluido el intercambio de anillos, que tiene la misma simbología que para los católicos. En el rito ortodoxo, eso sí, tiene lugar algo más a continuación: la imposición de coronas. Se realiza tomando en consideración una de las primeras máximas del libro del Génesis, que sitúa a los seres humanos como los “reyes de la Creación”. Los contrayentes, nos dice este peculiar símbolo, son los dueños absolutos de sus vidas tanto individual como en convivencia. Los padrinos también participan en esto.

En honor a la Trinidad

Por último, otra de las particularidades que podemos señalar con respecto a las bodas católicas se encuentra en las tres vueltas que los novios realizan alrededor del altar. Nuevamente no es algo gratuito, sino que hay un significado en ello: se trata de una forma de recordar el misterio de la Trinidad, al que también se relaciona, como sabemos, con la eternidad (un concepto que está ligado a la unión indisoluble del matrimonio). En la mesa del altar debe haber un Evangelio, una vela prendida y una copa con vino.