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¿Conoces los orígenes de los regalos de boda?

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Los regalos de boda para los invitados se han convertido en toda una tradición que, como la mayoría de costumbres presentes en el universo de los enlaces matrimoniales, tiene varios siglos de antigüedad.

De hecho, son muchos los historiadores que sitúan los inicios de estas prácticas en la Edad Media, aunque, por aquellos tiempos, la entrega de los regalos de boda no se realizaba del mismo modo en todas las culturas y civilizaciones.

Y, a pesar de que lo más habitual era regalarles una bolsa de almendras dulces a los asistentes al enlace para simbolizar los mejores y peores momentos de los matrimonios a través de este agridulce ingrediente, cada país tenía sus propias tradiciones.

En primer lugar, vamos a viajar hasta Italia, ya que, durante la Edad Media, los italianos no se dedicaban a convertir una bolsa con multitud de almendras en regalos de boda, sino que elegían tan solo un total de cinco frutos secos de este tipo para representar la felicidad, la salud, el dinero, la fertilidad y el amor. ¡Una tradición de lo más romántica!

Si nos trasladamos hasta Grecia, podremos comprobar que a los griegos también les encantaba entregar regalos de boda después de pasar por el altar, para lo cual solían sorprender a los asistentes con un número impar de peladillas que introducían en el interior de una bonita bolsa. Y, como ya habrás supuesto, el hecho de que la cantidad no fuera par no era fruto de la casualidad, ya que los habitantes de Grecia consideraban que todo lo impar se debe compartir y que compartir es la base del éxito de cualquier pareja.

Como ves, los regalos de boda para los invitados cuentan con una antigua y hermosa tradición, aunque la base de esta costumbre siempre ha sido la misma: agradecerles a los asistentes el hecho de haber acudido al enlace matrimonial y transmitirles los mejores deseos, algo que aún hoy sigue presente en nuestras vidas a pesar de que las almendras hayan sido sustituidas por otros obsequios algo más modernos.