Organización

Consejos para organizar una boda nudista

boda nudista

Hay un tipo de boda en la que lo más importante no es nuestra vestimenta, el velo de la novia o la corbata del novio… Nada más atrevido y original que una boda nudista, aunque siempre hay que tener en cuenta algunas consideraciones básicas.

Si tanto nosotros como nuestra pareja abrazamos el nudismo, un estilo de vida más que una moda pasajera, es posible que queramos trasladarlo a nuestra boda. Pero esto es algo que tendremos que comentar primero con nuestros invitados, en caso de que no sea una afición que compartan: no todo el mundo se sentirá cómodo probando esta experiencia nueva, aunque sea por un rato, ni tampoco algunos de nuestros familiares. Es mejor evitar malentendidos y asegurarse de que no falta ninguna de esas personas que queramos que nos acompañen en el día más importante de nuestras vidas.

En caso de que algunas personas accedan pero otras no, siempre podemos flexibilizar las normas “de etiqueta”. Una opción es permitir determinados complementos de ropa que tapen las partes pudendas, dejando el resto del cuerpo al descubierto. Al fin y al cabo, como si estuviéramos en una playa tradicional, pero buscando el detalle divertido.

¿Y si no queremos una playa?

¿Qué sucede si queremos ir más allá y no celebrar nuestra boda nudista en una playa… sino en otro sitio? Naturalmente, debe ser un lugar cerrado y acotado, que no vaya a suponer una incomodidad para personas que pasen por allí por casualidad. Nos referimos, por ejemplo, a una zona de campo, una casa rural… Nada nos lo impide, siempre que tengamos en cuenta las medidas de seguridad y lo hablemos con el centro. No son pocos los hoteles rurales que, en aras de atraer clientela, pueden estar dispuestos a cerrarnos una zona específica para esta celebración. Eso sí, mucho ojo con la normativa de la zona. No hay que olvidar solicitar autorización previa de las autoridades locales… ¡nadie querría terminar su boda en el cuartelillo por exhibicionismo!