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El protocolo para llevar chaqué

Closeup Of A Groom

El chaqué, ese traje asociado de manera inevitable a las bodas, tiene algunas normas de protocolo que debemos seguir, aunque no os preocupéis: nada que no pueda recordarse de manera muy sencilla.

No hay reglas demasiado estrictas que rijan la forma de llevar chaqué, por suerte (¡ya hay demasiadas cosas que recordar de cara a la boda!). Se suele decir que es preferible llevar chaqué cuando estemos hablando de bodas de día: generalmente está “permitido” hasta que atardece. Más allá de esta hora, es recomendable escoger traje de boda. En cuanto a los colores, el gris suele ser más usual, precisamente para ajustarse a las horas del día que hemos citado, aunque queda “a gusto del consumidor” cambiar al negro, la otra opción mayoritaria.

Son muchas las personas que prefieren alquilar el chaqué, algo que nos puede costar unos 150 ó 200 euros. Esto se ha entendido tradicionalmente como algo poco adecuado cuando se trata del novio (los invitados pueden llevar chaqué también, claro, si así quieren), pero hoy en día se ha perdido la vergüenza ante el azote de la crisis. Igual que muchas novias eligen comprar el traje de segunda mano o venderlo tras la boda, los novios no se quedan atrás; los negocios de alquiler de chaqué han notado un auge en esta predisposición.

Cómo llevar la chaqueta

De entre los diferentes componentes del chaqué, la que más a la vista queda, claro, es la chaqueta, y por ello es la que tiene también algunas pequeñas normas que seguir. Se recomienda que sea de color negro, un color que transmite mayor elegancia que el gris, y que no sea especialmente ajustada; debe permitir libertad de movimientos al novio en un día en el que tendrá bastante trajín. En cuanto a los faldones, lo adecuado es que lleguen aproximadamente a la corva (la parte posterior de la rodilla), y que se encuentren bien plegados el uno sobre el otro. Aunque pueda parecer antiestético, el protocolo dicta que el último botón debe dejarse siempre desabrochado.