Regalos

La leyenda toledana de los alfileres de novia

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Uno de los regalos más habituales en las bodas es el alfiler que las novias entregan a los invitados, y que tienen un significado de buenos deseos como sucede con el mismo ramo. ¿Sabías que incluso tenemos leyendas que hablan de este obsequio?

Una de las leyendas de bodas y enamorados más conocidas dentro del folclore de la península es la que os vamos a contar, procedente de Toledo. Se trata de la historia de Soledad de Vargas, una joven que se enamoró perdidamente de un alférez de nombre don García de Ocaña. La pareja se juró amor y lealtad y se prometieron en matrimonio ante la Virgen del Sagrario. Pero el destino no quiso que su felicidad permaneciera inmutable, sobre todo teniendo en cuenta el oficio de García de Ocaña: antes de que pudieran celebrar la boda, la guerra no tardó en llamar al muchacho, que tuvo que partir a un destino que ninguno de los dos podía prever.

Desolada, temiendo por la vida de su amado y por esa felicidad que ambos se habían prometido alcanzar juntos, Soledad decidió acudir cada noche a rezar a la virgen con la única compañía de su criada más fiel, Mencía. El cansancio solía vencerla, por lo que Soledad le pedía a  Mencía que si advertía que se quedaba dormida mientras rezaba el rosario la despertara de un modo infalible: pinchándola ligeramente con un alfiler. Como muestra de su devoción, la joven dejaba cada noche el alfiler junto a los pies de la virgen.

Ni que decir tiene que la historia cuenta con un final feliz: don García de Ocaña regresó de una pieza de la guerra y los dos amados se casaron y vivieron felices para siempre. Son muchas las personas que consideran que la tradición de regalar alfileres a las invitadas en las bodas  procede de esta historia, que convirtió al alfiler en un símbolo de la fuerza de voluntad de los enamorados. Sea o no cierto, la verdad es que nadie puede negar que es un bonito origen.