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La mesoterapia, una solución de belleza antes de la boda

mesoterapia

En los meses previos a la boda, de pronto, todo un cúmulo de imperfecciones en nuestra piel en las que nunca habíamos reparado comienzan a presentarse ante nuestros ojos. La mesoterapia es una de las opciones que tenemos para tratar de ponerles remedio.

La mesoterapia consiste en aplicar pequeñas inyecciones intradérmicas (esto significa que se colocan en la capa intermedia de nuestra piel), generalmente de dos tipos: las de ácido hialurónico y las que constan de diferentes mezclas de minerales y vitaminas. El resultado puede ser tan diverso como la inyección que escojamos, pero fundamentalmente está orientado a realzar y revitalizar la piel, mejorando su hidratación, eliminando ciertos síntomas de envejecimiento y proporcionándole un mayor brillo. Todo esto, lo sabemos bien, no es sino una síntesis de las principales preocupaciones estéticas que pueden asaltar a una novia antes de la boda: nada como aparecer radiante y juvenil en las fotos, y para ello, qué duda cabe, el cuidado de la piel es fundamental.

A otro nivel, la mesoterapia también puede ser utilizado como tratamiento contra el dolor, especialmente para aquellas personas que sufren de problemas en las articulaciones. Este aspecto también puede ser muy útil antes de una boda: tras la ceremonia nos tocará estar mucho tiempo de pie o moviéndonos de aquí para allá, por lo que si tenemos esta clase de dolencias no está de más que consultemos con un experto cómo la mesoterapia nos puede ayudar.

 Acudir siempre a un especialista

Esto último que acabamos de comentar es el punto clave que siempre hemos de tener en mente. En ocasiones, cuando un tratamiento estético de cualquier tipo se populariza, también proliferan las personas que quieren ganarse la vida con él… y más de una vez de manera poco lícita. Por suerte, tenemos numerosas clínicas que se especializan en mesoterapia y terapias similares en las que podemos confiar. No acudamos al primero que se nos ofrezca, y sobre todo, pensemos con la cabeza y no con el bolsillo. No merece la pena arriesgar nuestra salud, si nos decidimos a probar este tratamiento, por ahorrar unos pocos euros.