Organización

Las bodas aumentan en España

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En un tiempo en el que leemos que cada vez la gente se emancipa más tarde, que los hijos llegan a destiempo… resulta curioso y gratificante leer que las bodas han comenzado a despuntar. Aun así, se observan diferencias notables con respecto a los últimos años.

Según nos informa 20 Minutos, que recoge datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2012 se advirtió un crecimiento de enlaces matrimoniales por primera vez desde que comenzó la crisis; concretamente de un 3,19 % en relación con 2011. Todavía no conocemos los datos de 2013, y no los sabremos con certeza hasta el próximo año, como es obvio, pero en el primer semestre se advirtió un pequeño descenso. Aunque la tendencia, no obstante, indica que es más habitual casarse en el segundo semestre.

Otro cambio se ha producido en lo referente a las bodas religiosas y las civiles. Las bodas católicas han ido en un descenso imparable en la última década: si comparamos los datos de 2012 con respecto a los de 2000, por ejemplo, nos encontramos con que ha habido un 62,23% menos de enlaces católicos. Las bodas civiles han subido de forma paralela en un 50,61%.

También nos encontramos una nueva tendencia fruto de la globalización y, por supuesto, del auge de la inmigración. En 2012 hubo un 15,70% más de bodas celebradas con ritos de otras culturas y religiones; se registraron un total de 958, todavía lejos de lo que hallamos en países como Estados Unidos o Francia pero sin duda bastante significativo.

Las bodas ante notario amplían el escenario

Ya lo comentamos hace un tiempo en nuestro blog: las bodas ante notario, probablemente, ayudarán a configurar un nuevo escenario para 2014 en el que muy probablemente los enlaces aumenten, gracias a las facilidades económicas que suponen, así como al rango más amplio de posibilidades que permiten a la hora de escoger un lugar para el enlace. Cada vez parecen ser más las personas que se dan cuenta de que formalizar de este modo una relación no tiene por qué estar relacionado necesariamente con el gasto excesivo, sino con una serie de ventajas legales que no conviene pasar por alto.