Tradiciones

Las bodas griegas, ¿por qué son tan especiales?

Bride and groom on their wedding day at orthodox church

Seguro que alguna vez hemos escuchado hablar de las bodas griegas como paradigma de las ceremonias particulares. ¿Sabéis el motivo de esto?

Para empezar, si vamos a asistir a una boda en una isla griega más vale que nos preparemos bien antes a base de café o bebidas energéticas. Las festividades asociadas a un enlace pueden durar casi una semana: comenzando el miércoles anterior al amanecer y terminando el lunes en la misma hora, aunque la boda propiamente dicha haya sido el domingo. La fiesta inmediatamente posterior al enlace es la más sonada, evidentemente, y no sólo en sentido figurado: una de las tradiciones que se lleva a cabo y pervive hoy en Grecia es la de romper platos en señal de buenos deseos hacia los novios.

Ser invitado a una boda griega también es motivo para frotarse las manos. Los invitados por parte del novio suelen recibir junto con la tarjeta una botella de vino; las mujeres, a las que invita la novia por norma general, reciben galletas o dulces.

El dulce, de hecho, es un elemento muy importante a nivel simbólico en estas bodas. Las novias llevan a veces un terrón de azúcar en el momento del enlace, y en lugar del ramo no es raro encontrarnos que arrojan granadas al finalizar, otro referente de prosperidad y buenos augurios para el mañana.

El color del velo en las bodas griegas

Ya hemos hablado a veces en nuestro blog de que el blanco, ese color que consideramos obligado para la novia en nuestra tradición occidental, no siempre está presente en todas las culturas. Incluso en una tan cercana a la nuestra como es la griega encontramos una variante: el velo de la novia, que lejos de ser inmaculado presenta a veces colores rojos o amarillos. Es algo que viene de lejos: se considera, en la tradición de las islas, que se trata de tonalidades que ayudan a proteger de los malos espíritus.