Viajes

Los países arriesgados para una luna de miel

Trip planning

A veces pensamos que cuanto más exótico sea el país que escogemos para nuestra luna de miel, mejores recuerdos guardaremos. Nadie duda de que debe ser una ocasión para recordar por siempre, pero eso no implica que haya que dejar a un lado la precaución.

Vaya por delante que, a pesar de las clasificaciones que tan fácil resulta encontrar en Internet, no es adecuado hablar de un país y tacharlo de “peligroso” para estigmatizarlo. Pero la realidad social está ahí, y en algunos casos resulta indiscutible que algunas zonas entrañan mayor riesgo psra los turistas que otras. Sobre todo si se intuye que esos turistas están allí como parte de su viaje de boda; en algunos casos puede llegar a convertirlos en blancos fáciles para hurtos y engaños.

Para evaluar el nivel de riesgo que puede tener un destino, lo mejor es acudir directamente a la web del Ministerio de Exteriores; en ella, los países están clasificados con un código de colores que indica su peligrosidad potencial. Los que están en rojo son los menos recomendables, mientras que los que están en verde son países donde nuestras precauciones no deben exceder las normales. Entre ambos extremos tenemos una gradación de colores que nos ayudará a determinar en qué medida debemos cuidarnos.

No sólo los países de Asia y África son los más peligros para elegir como destino de viaje de boda. El Caribe es uno de los lugares predilectos por los recién casados tras su boda, pero también allí debemos ser precavidos; las estadísticas nos muestran una gran cantidad de homicidios registrados en ciudades como Caracas o Santiago de Cali. Sitios hermosos que merece la pena visitar, por supuesto, siempre que guardemos precauciones. Una de las medidas más recomendadas es la de contratar un seguro viaje internacional, con el que no sólo cubriremos accidentes fortuitos sino también otra clase de imprevistos o sustracciones. Pero, sobre todo, un último consejo: sea cual sea el sitio que escojamos para celebrar nuestra boda, no hay que viajar con miedo. Cuidado sí, pero no hay por qué convertirlo en temor.