Tradiciones

¿Qué es el rito del handfasting?

handfasting

A muchas parejas les gusta incluir algún detalle de color, algún rito o tradición original en sus bodas procedente de otras religiones. Uno de los más sencillos que podemos escoger es el handfasting.

El handfasting se sigue realizando hoy en día en las bodas paganas, aquellas que se rigen por la religión wiccana, sustentada en los antiguos ritos mistéricos; desde 1950 dejó de ser una excentricidad y se popularizó bastante entre quienes buscaban un enfoque diferente para explicar nuestra relación con el mundo. Sin embargo, el handfasting tiene una historia que va mucho más allá: en Inglaterra fue una manera muy extendida de contraer matrimonio durante incontables siglos, y pervivió como tal hasta bien entrado el siglo XX en Escocia. Su nombre proviene en inglés de la costumbre de cerrar las manos unidas sobre un contrato para manifestar el acuerdo entre ambas partes.

El handfasting entendido de manera sencilla

Yendo estrictamente al ámbito de las bodas, y a lo que nos interesa, ¿cómo podemos adaptar el handfasting a una ceremonia más tradicional, católica o civil? Es tan sencillo como llevar a cabo esa unión de las manos entre el hombre y la mujer en el momento colocando un lazo que simbólicamente los ate para el resto de sus vidas. Naturalmente no hace falta que dicho lazo se anude, o puede ser todo un espectáculo desatarlo después para continuar con el resto de rituales… Lo habitual es que se enrolle sin atar alrededor de las muñecas; por ejemplo, puede ser una bonita manera de comenzar los votos escritos por cada uno de los contrayentes. Si el oficiante se muestra receptivo, puede añadir alguna fórmula al momento bendiciendo el símbolo.

Es importante, eso sí, que no sean las manos izquierdas las que se aten, ya que de hacerlo estaríamos añadiendo una connotación bastante diferente a la que buscamos: en la nobleza alemana, se hacía así para dejar claro que la mujer era en realidad una amante, y por tanto carecía de derechos sobre propiedades o herencia. ¡Mucho cuidado con un detalle tan nimio y a la vez tan importante!