Viajes

Teruel, una ciudad de viso medieval

luces en la plaza del Torico. Foto Antonio Garcia. 25-11-10

Teruel es la capital de provincia más al sur, dentro de la Comunidad Autónoma de Aragón. Una histórica ciudad de interior situada a más de novecientos metros de altitud sobre el nivel del mar Ciudad monumental donde las haya, con un rico patrimonio artístico del que destacan sus construcciones mudéjares, las cuales han sido reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Cuando se visita Teruel nadie queda indiferente ante tales edificaciones que han visto pasar la historia bajo sus pies, y que siguen manteniendo el mismo esplendor del que gozaban el primer día.

Buen ejemplo de ello es la Catedral de Santa María de Mediavilla, que comenzó a construirse cuando el estilo románico aún estaba en voga, allá por el 1171 y hubo de pasar casi un siglo para que las obras concluyesen con una torre ya en estilo mudéjar en 1257. A partir de aquí y hasta mediados del siglo XIV, esta gran catedral se va reformando y ampliando, por lo que adquiere aspecto gótico- mudéjar y neomudéjar, dependiendo de la época en la que se afrontan dichas reformas. Entonces, en 1538 se eleva aún más su torre añadiéndole un cimborrio de planta octogonal con estilo plateresco- mudéjar. Es por esta época que la iglesia pasa a tener rango de catedral, coincidiendo con la creación de la diócesis de Teruel en 1587. Como remate final, a comienzos del siglo pasado se edifica una nueva fachada que conferirá a la catedral de Santa María de Mediavilla la impronta neomudéjar que ha tenido desde 1909 hasta la actualidad.

Baste este ejemplo para dar una idea de la grandiosidad monumental que el vistante de Teruel encontrará por sus calles a la vuelta de cada esquina. Y no solamente ofrece edificios de índole religiosa como podrían ser la iglesia de San Pedro, la de San Martín o la iglesia del Salvador, sino que además exhibe palacios como la Casa de Tejidos El Torico, con su increíble fachada modernista prevalentemente blanca, erigida en 1912. También sus murallas góticas, su escalinata o su bello acueducto renacentista conocido como Los Arcos, el mayor de España de ese periodo, son dignos de mención y deben ser visitados con el tiempo y la atención merecida.

Pero la cara más medieval de Teruel la encontramos en fechas próximas al día de los enamorados. En el fin de semana más cercano al catorce de febrero todos los turolenses se visten con ropajes a la moda del siglo XIII y montan un mercadillo medieval para celebrar una fiesta en conmemoración de los Amantes de Teruel: Juan Martínez Mancilla e Isabel Segura. Y en estas fiestas, la comida y el buen vino no han de faltar; Siendo Teruel una ciudad de interior las carnes son su estandarte gastronómico, así como los quesos y derivados lácteos. El cordero ternasco y el cerdo son dos piezas fundamentales para una pitanza medieval que se precie, siempre acompañados por las preciadas trufas negras de Sarrion. En este sentido las magras turolenses son el plato estrella, y los embutidos como las longanizas de Calaceite y los jamones de Teruel o de Calamocha combinan a la perfección con el delicioso queso de Tronchón, elaborado con leche de oveja. Y para terminar un dulce pastelillo como postre, elaborado con base de queso y que nos recuerda por su nombre las fiestas que se celebran: los suspiros de amante.

No lo dudes ni un momento, este febrero reserva en uno de los hoteles en Teruel y celebra con quien tú quieras tan deliciosa y romántica festividad.