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Tipos de velo de novia

velo francés

Muchas novias piensan que el velo es un complemento con pocas posibilidades, y quizás por eso lo desestiman antes incluso de probárselo. ¿Pero sabéis que hay varios tipos para escoger, adecuados para cada vestido?

Y no sólo para cada vestido: también para cada tipo de carácter y personalidad, que es lo importante. Es fundamental que la novia se sienta a gusto el día de su boda y no lleve un velo que le resulte incómodo a la hora de moverse, de hacerse fotos… Para las bodas de noche, y especialmente para aquellas mujeres a las que les guste un estilo vaporoso, lo mejor es el velo de novia largo o catedral, que se extiende a lo largo de toda la espalda e incluso puede rozar el suelo del mismo modo que la cola del vestido. Un tanto más corto es el velo que se conoce como velo medio o de yema del dedo: esta segunda denominación se le otorga porque su extensión no debe ir más allá de la punta de los dedos de la novia al extender ésta los brazos. Es, probablemente, el que vemos con más frecuencia en las bodas, ya que no dificulta para nada el caminar y resulta igual de elegante que el anterior.

Velos más discretos

Pero precisamente a algunas novias no les gusta que el velo cobre demasiado protagonismo y optan por la discreción. En estos casos, hay dos posibilidades más para elegir: el velo de codo, que llega hasta dicha parte del cuerpo, y el velo de hombro, que encaja muy bien con vestidos escotados o con un palabra de honor. Una última alternativa muy curiosa es el velo francés, el que veis en la imagen que acompaña a este post: se coloca en la frente y cubre sólo ésta y parte del rostro. Es perfecto si nos gusta el estilo vintage o si vamos a llevar una diadema o un tocado.