Viajes

Una luna de miel en Malta

la valetta

Para disfrutar de esos merecidos días de descanso tras la boda, en los que sólo existan nuestra pareja y nosotros, nada como un rincón tranquilo, versátil y carismático como el archipiélago de Malta.

A pesar de su cercanía con Italia y su herencia griega, no debemos confundirnos: Malta posee una personalidad propia, muy diferente de ambos países, y un poderoso legado histórico de más de siete mil años enraizado en su riqueza arquitectónica, en sus calles y sus pueblos encantadores, y por supuesto en sus gentes. Conscientes de esta idiosincrasia y su valor turístico, es un destino que se está promocionando con fuerza en los últimos años no sólo para vacaciones de pareja sino también para la organización de bodas y el posterior viaje de casados. De hecho, muchos operadores y agencias de boda han empezado a ofrecer packs completos, facilitando a los extranjeros los trámites (ya de por sí sencillos) para celebrar en Malta su enlace sin ningún contratiempo.

Ceremonia y luna de miel, todo en uno

Pese a su tamaño, en Malta podemos encontrarnos más de trescientas iglesias; las personas que quieran casarse allí y opten por una ceremonia católica no encontrarán ningún obstáculo. Las costumbres no difieren demasiado de aquéllas a las que estamos acostumbrados. A la hora de llegar al lugar de la boda os recomendamos, eso sí, que prestéis atención a alguna de las posibilidades propias de la región, como pueden ser su coche de caballos, llamado Karrozzin, o el barco tradicional de nombre Dgħajsa; este último, qué duda cabe, puede ser una forma tremendamente original de comenzar cualquier ceremonia.

Y ya casados, ¿por qué moverse más? Malta nos ofrece muchas posibilidades para disfrutar de los días de solaz en pareja. La Valetta, la capital, es una ciudad que transpira historia y entretenimiento por los cuatro costados. Desde su famoso Museo de Bellas Artes hasta sus numerosos espectáculos artísticos o musicales, no habrá época del año en la que nos aburramos paseando por ella. Y cuando queramos descansar y olvidarnos de todo, encontraremos múltiples playas a tiro de piedra, que en nada tienen que envidiar a otros destinos considerados paradisíacos.